No suelo ver mucho la tele. Soy mas de disco duro. Pero ayer, confundido en un lunes puente sin saber si la liga estaba decidida o si la prima de riesgo se había echado novio, mi mando a distancia me llevo a un canal donde un mini-bill-gates expliacaba el porque, a sus 16 años, le habían dado un Premio Emprendedor del Mes para llevar a su "empresa" a Silicon Valley. Sobre todo me sorprendió verle hablar de como el éxito les había llegado al tiempo que redactaban su business plan (el que trabaje en una empresa que hace un business plan, que tire la primera piedra). Nada menos.
Baños de niños, cenas y Pocoyo;nuevo rebote zapinguero.
Esta vez para ver a los líderes de los cursantes de España contar su estrategia para el día del trabajador. Y despotricar contra el gobierno y los empresarios. Y entre ellos supongo, incluirán al chaval del acné que estará haciendo las maletas (si las tiene) a los estates.
Y me dio que pensar. Por que se tiene tanta manía en este país a los empresarios? Es cierto que el pequeño genio pubertino es una excepción. Pero bien pensado, en este país (y en cualquiera) todo el mundo puede ser empresario. Claro, todo el mundo que dedique unos años de trabajo a desarrollar una idea o habilidad que le permita crear valor añadido. Y que renuncia a vacaciones, copeteo, ropa de marca e hipotecas a cambio de financiar esa idea. Y que le dedique 7 días a la semana y 24 horas al día (aunque algunos días se hagan mas largos). Si tiene suerte o si es un talento, empezará a emplear gente y a generar beneficios a partir del primer año. Beneficios no para comprarse un chalet en Marbella, sino para poder pagar una letra o hacerse un viajecito con la parienta. O simplemente contratar a un estudiante durante el verano que le ayude en el bar mientras el "solo" tiene que estar disponible al teléfono durante el mes de agosto..
Y si las cosas no le van tan bien, pues noches sin dormir, casa en peligro de embargo, despedir a "compañeros" que han pasado con ellos media vida. Y al final, el INEM de descuento.
Y es que es raro en esta sociedad nuestra de vagos y envidiosos, el oír a nadie valorar esos riesgos que los empresarios toman para, a fin de cuentas, formar el tejido económico y laboral de cualquier sociedad libre y basada en el mercantilismo. Y que es mas fácil salir a la calle en el día del trabajo a quejarse de todo lo que "no nos dan" en lugar de llevar en volandas los chavales que con edad de hacer botellón, decidieron encerrarse en una habitación a emborracharse de Linux y a tomar las riendas de sus vidas. Y consecuentemente, las de sus futuros empleados , esos que prefieren un trabajo de 9 a 5 y los primeros de Mayo , en la playa.
Lastima que seguramente lo hagan en los USA. O en otro país donde los emprendedores y genios sean ensalzados en lugar de criminalizados.
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